La cultura, tus raíces

Sorolla @IngridRibas

  Piensa en cultura, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? Efectivamente la palabra cultura parece venir ligada a imágenes polvorientas, páginas de papel áspero y macilento y olor a cerrado. Cultura: cuadros con marcoso rococó colgados de muros cubiertos de seda, piedras desgastadas y porosas en lugares insospechados, viejos vinilos de compositores con pelucas empolvadas. Cultura: tapices raídos, salas de museos en las que tan solo se escucha el paso lento y solemne de hombrecillos que susurran, gruesos volúmenes inútiles. No sé por qué, pero parece que eso es la cultura para nosotros. Y es una pena.

  No podemos acercarnos a esa realidad tan solo desde el respeto solemne y frío que da la distancia y la autoridad, merece la pena acariciar la cultura como haríamos con un viejo álbum fotográfico familiar encontrado en un baúl misterioso del ático de nuestra casa. Esa fascinación y emoción que producen las historias que escuchamos a nuestros abuelos, esa veneración delicada con la que miramos las fotos en que nuestros padres eran más jóvenes que nosotros.

  Me gusta ver la cultura, las obras de la cultura, como un conjunto de creaciones que dan lugar a los firmes pilares sobre los que se sostiene nuestra vida, nuestra Historia. Es difícil plantear un análisis o una reflexión sobre la cultura si no se juega con el misimo significado de la palabra. Siempre he concebido la cultura como una realidad vinculada a mis raíces personales y sociales. Ese vocablo trae a mi mente imágenes de artistas, de literatos, de películas, historias fascinantes que han superado la barrera del tiempo y el espacio, obras que interpelan y que explican al hombre. Hace poco, una amiga me hablaba sobre la serie televisiva Seinfeld y me comentó que ese programa había configurado "su sentido del humor y su cultura". Me encantó descubrir su comprensión de la cultura: un conjunto de obras que contribuyen a conformar nuestra manera de mirar y de entender el mundo. La cultura, así entendida, comienza a vislumbrarse como algo vinculado a lo social y a lo personal.

 Fotograma del documental  First Cousin Once Removed  de  Alan Berliner .

Fotograma del documental First Cousin Once Removed de Alan Berliner.

  Sin embargo, emplear la palabra cultura puede resultar ambiguo o confuso, porque a nadie escapa que frecuentemente relacionamos el término con otros contextos. Cuando decidí lanzar la web Cult-Roots, hice un análisis de otras páginas y blogs sobre cultura. Descubrí que la mayor parte de los contenidos sobre cultura tenían que ver con eventos culturales: estrenos de películas, nuevas publicaciones de libros, exposiciones, producciones escénicas y musicales. El segundo contenido con más resultados, siguiendo a la "actualidad cultural" es el vinculado a cuestiones etnográficas o sociológicas. Yo buscaba algo distinto. ¿Qué es común a esos eventos programados o a esos grupos sociales? Un legado que proporciona una forma simiilar de comprender el mundo y la sociedad, y a sí mismo. Por eso Cult-Roots parte de una comprensión de la cultura como algo que se encuentra en nuestras raíces, la cultura es nuestro pasado.

  La palabra cultura está vinculada a una forma metafórica de comprender el conocimiento y la formación de la persona, como algo similar al cultivo. Séneca afirmaba que la filosofía era el cultivo del alma. Y como explica Juan Luis Lorda, esa comprensión de la filosofía hacía referencia a la comprensión de la vida, a un saber profundo sobre lo que el hombre es y debe ser. Así, la filosofía se entiende como cultura y humanismo, conocimiento y tarea. Las múltiples capas de creaciones artísticas e ideas compartidas sobre el mundo que se amontonan en mi pasado me permiten abordar la realidad desde una perspectiva propia. Así, cada uno se enfrenta al mundo desde un conjunto de costumbres y conocimientos que, si los estudiamos y hacemos propios en profundidad, nos permiten ver más allá. La cultura, como afirma Javier Gomá en un artículo publicado en La Vanguardia,

no es algo que nosotros veamos sino precisamente la condición de posibilidad de la visión, aquello que, siendo invisible para nosotros, nos faculta para ver las cosas, incluyéndonos a nosotros mismos.
— Javier Gomá, ¿Qué significa hoy la palabra ‘cultura’?

  La cultura, por lo tanto, apela a ese conocimiento o modo de expresar las inquietudes propias del hombre a lo largo de la historia. Tener cultura es conocer y entender esas huellas dejadas por quienes nos precedieron y decidieron dejar un legado para el futuro. Esa cultura va más allá del simple acopio, de la colección pedante de datos; es un conocimiento que sirve como medio, un conocimiento que dispone hacia el otro formando en el hombre una red de imágenes, ideas y expresiones que le hacen capaz de comprender quién es y quién es el hombre.

  Quiero explicar este conocimiento a través de un ejemplo. Hace unos meses hablaba con una amiga sobre Kierkegaard. No recuerdo haber estudiado su filosofía ni en el colegio ni en la Universidad, pero la cultura me permitió situarlo en su marco histórico y social propio. Me resultaron comprensibles sus planteamientos y cuestiones trayendo a la mente las ideas que podrían residir en un hombre coetáneo de Napoleón, del Frankenstein de Mary Shelley, de los eventos de la fragata Medusa representados por Delacroix, de la fascinación de la época que provocaba la ciencia de Newton y del pavor ante la misma intuído en el cuadro de Joseph Wright. Y conocer a Kierkegaard y a todos estos hombres y mujeres, me hizo reconocer asimismo huellas de esa mentalidad en mí y en tantos hombres de la época actual.

  Por eso entiendo la Cultura como algo de mis raíces, como un amplio álbum familiar vinculado a mis orígenes. Me emociona pensar en los artistas y filósofos como lejanos antepasados míos que me han ayudado a ser quien soy. No me determinan, pero sí me permiten ver el mundo y al hombre con una mirada propia, cultivada desde hace tiempo. ¡Qué aventura es descubrir en nuestro interior el rastro de estas personas y reconocernos "enanos a hombros de gigantes"! Ellos nos facilitan, como afirma John de Salisbury, a

ver más, y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo, sino porque somos levantados por su gran altura
— John de Salisbury, Metalogicon.

  Estas son las raíces sobre las que Cult-Roots quiere reflexionar y sobre las que quiere invitarte a reflexionar. Así que ahora ya lo sabes, Mozart está en tu sangre y Van Gogh en tus genes. La cultura no es un manual lleno de polvo que conocen hombres calvos y aburridos, la cultura es tu pasado. El modo en que hablas, en que piensas, en que escribes, es una herencia de esos "familiares lejanos", una costumbre adquirida por contacto y tiempo. No pienses que la cultura es un asunto lejano; la cultura es tu pasado personal, es tu forma de ser. La cultura eres tú.

 

Si te ha gustado este artículo, no dudes en comentar y compartir. Y también puedes leer otros artículos recientes.